VIDA COTIDIANA Y CURIOSIDADES SOBRE LOS ANIMALES.

1.- VIDA COTIDIANA  

2.- CURIOSIDADES SOBRE LOS ANIMALES

EL AMA DE CASA

Tenía que realizar la limpieza de la casa, hacer las camas, la comida, cuidar a los niños, planchar, lavar (para ir a lavar tenían que ir a los lavaderos con una gaveta llena de ropa en la cabeza), hacer el pan, cocer el caldero para los cerdos y darles de comer en el tornajo, donde con una maza debían picar las patatas, remolachas y demás productos mezclados con harina. Estas faenas se hacían normalmente por la mañana, por la tarde se confeccionaban calcetines de lana para toda la familia, coser calzoncillos, camisas y hasta pantalones. Sólo se llamaba al sastre cuando había que hacer un traje. En la huerta también había faenas como cortar alfalfe tierno, hojas de col de y de remolachas para los cerdos. Traer agua desde la fuente en las aguaderas cargándose cuatro cántaros en la caballería, normalmente una burra que solía tener cada casa, la que no tenía llevaba un cántaro sobre la cabeza y otro apoyado en la cintura y sujeto con el brazo.  

DÍAS DE LLUVIA

En el invierno, al no poder ir a trabajar, se dedicaba cada uno a arreglar los aperos. Con esparto haciendo pleita para hacer serones, espuertas, “sarria” para dar de comer a los mulos cuando se iba a trabajar y se comía en el campo, “estera” para las albardas, escriños, vencejos para atar la mies, astiles o mangos para las herramientas. También se aprovechaba para repasar las albardas estropeadas o bien confeccionar una nueva, para ello se llamaba al “albardero” una especie de sastre que tomaba la medida al animal y la confeccionaba. El albardero sólo ponía el hilo fuerte o bramante y la aguja y se le pagaba un pequeño jornal y comía y dormía en la casa en que trabajaba.  

LA COCINA, EL HOGAR Y LAS COMIDAS

La cocina era la pieza principal de la casa. Se empleaba como es lógico para guisar  pero también era el comedor. Por la mañana temprano se encendía el fuego y en invierno duraba todo el día hasta irse a dormir. Los vecinos que no tenían  hijos, o se habían casado éstos, se pasaban a trasnochar y ahí se charlaba, las mujeres hacían  calcetines de lana, los hombres con esparto hacían  pleita y sogas de varias clases. Muchas veces a la luz del candil porque la central eléctrica, aún se queden ver las ruinas en el molino, no funcionaba.

El hogar se componía de un hueco en la pared, el piso o suelo era una piedra gruesa y muy llana de unos 80x60 cm para de vez en cuando cocer una torta para gazpachos o asar patatas, enfrente una piedra labrada con alguna figura o bien una placa de hierro labrada a la altura de unos 30 cm. Había un hierro sujeto a la pared con una cadena colgando que servía para  asir el caldero de cocer comida para los cerdos, los gamones, las remolachas, los nabos, las coles, calabazas etc. que antes se cosechaban muchas. Para que la leña ardiese mejor estaban los morillos que consistían en una barra de hierro doblada en un extremo y en la otra una especie de arco donde se unen el hierro que sujeta la leña y el que sirve para cogerlo con la mano.

 Antes de amanecer se encendía el fuego para preparar el almuerzo que consistía en una sartén grande de patatas fritas, unos gazpachos o unas almortas. Comían todos: el pastor y el que iba a labrar. Luego marchaban cada uno a su faena igual uno que otro comían en el campo y acudían a la noche. La cena generalmente era de bajocas (alubias) con patatas con alguna morcilla de frito que estaban riquísimas no se si era por la forma de cocción. Había unos pucheros panzudos con la boca estrecha que estaban arrimados al fuego 4 o 5 horas cociendo lentamente también se cocía bajocas y en una sartén grande se hacían con arroz. Se decía que la llama del fuego es la que le da ese buen sabor .Las sartenes se sostenían sobre las trébedes es decir tres pies. Otras sartenes tenían una barra de hierro de unos 60 cm. soldada desde el aro de la trébede hacia atrás con otra pata al final, sobre esa barra había otra barra fina con un hueco que serbia de correa en la que se apoyaba el rabo de la sartén.

Las sartenes tenían un rabo fuerte  y largo con el cual se movía la sartén a ambos lados para que se soltase la comida si se había pagado al fondo y en un fuerte vaivén se daba la vuelta a los gazpachos, tortilla, migas de harina y no hacía falta cuchara para dar la vuelta a estos alimentos.

En la parte opuesta al hogar estaba el basar se componía de 3 huecos o 4 en forma de “V” para colocar los cantaros. Debajo, en el espacio hasta el suelo, se colocaba la alcuza de aceite sartenes y demás. A ambos extremos había unos clavos para colgar las jarras del asa. En la parte superior estaba el basar donde se guardaba vasos, platos, tazas y demás  utensilios. La parte baja y superior estaba tapada por una cortina todo esto construido en albañilería. A partir de los años 40 ya se construían de madera excepto las cantareras, la parte baja con unas pequeñas puertas y la parte que componía el basar, según su dimensión, 2 o 3 puertas con cristales. Cerca del basar también estaba el botijero con un par de botijos por que hacían el agua más fresca.

CURIOSIDADES  SOBRE   ANIMALES

GANADO LANAR  

  Campillos siempre ha tenido mucho ganado, tanto lanar como cabrío;  en los años del 36 al 39 ( guerra Civil) descendió porque no había “pastores” , ya que, movilizaron a todos los hombres desde los 17 años a los 55 (quinta “del Saco”). Terminada la contienda todos siguieron con el mismo afán, y en pocos años , no se restableció, sino que se duplicó   esa ganadería.  

      Debido a la escasez de piensos, los que tenían bastante ganado salían a pasar el invierno a la Provincia de Valencia. La temporada era del 1 de noviembre al 1 de mayo. El viaje se realizaba andando (no había camiones) y duraba de 8 o 10 días, dependiendo del lugar dónde se hubiesen pagado los pastos, el regreso un poco menos, 5 o 6 días, porque no había corderos recién nacidos. No era rentable porque los corderos pequeños que no se habían podido vender antes de subir, se solían morir de hambre en el verano por  haber demasiado ganado y pocos pastos.

         Con los pueblos limítrofes había reyertas y discusiones, entre los pastores, porque tenían mejores pastos y no querían que pastaran en sus términos. Para vigilar había un guarda rural en cada pueblo. Solían ser personas muy humildes y a veces se dejaban sobornar con algún regalo y no denunciaban nunca.

 CABRAS  

       En casi todas las casas había una o dos cabras lecheras y ante la escasez de piensos se le debía sacar a pastar. Estaba la figura de “ La Dula” , era un señor que se dedicaba a guardar todas las cabras que le llevasen.

     Todas las mañanas tocaba la corneta a las 8 de la mañana en la plaza, y quien lo deseaba le llevaba su cabra . Por la tarde, al anochecer, las devolvía y cada cabra regresaba sola a su casa sin necesidad de tener que ir a recogerlas.  

GALLINAS  

        Todos los habitantes de Campillos solían tener de 8 a 10 gallinas con su correspondiente gallo. Los que tenían corral, hacían un agujero para que pudiesen  salir las gallinas a la calle. Era curioso encontrar grupos de gallinas por las Eras , La Cuesta, El Carasol, La Pozuela, el  Corral de Concejo,.. Solo estaba prohibido soltarlas en época de recolección de la mies en Las Eras.  

 CERDOS  

Otra costumbre curiosa era soltar un cerdo de unos dos meses por la calle, en la puerta de las casas cada uno le ponía la comida que le parecía.

       El cerdo pasaba por algunas puertas sin detenerse ( no solía encontrar comida), y en otras paraba y si no  había en esa ocasión comida “gruñía” y con el hocico empujaba la puerta; era señal de que le faltaba su ración de cada día.  

      Se subastaba al año el día 17 de enero, y se adjudicaba al mejor postor. Con ese dinero se compraba otro cerdo para el año siguiente y el dinero sobrante se dedicaba para pagar las misas  en honor a S, Antonio , patrón de los animales. Ese día a los burros y los mulos no se les hacía trabajar. Por la noche del día 17 de enero cada uno encendía una hoguera en su puerta y se guardaba un leño sin terminar de quemar. Ese leño se colgaba en la cuadra para que S. Antón guardase sus animales.

 

ESCASEZ DE PIENSO

 LOS GAMONES

         No había fábricas de pienso y cada uno tenía que pasar con lo que cosechaba , una ayuda para alimentar al ganado eran “los gamones” que se criaban en la parte alta del cerro.

        Los gamones estaban vedados y se desvedaban a finales de junio; cuando llegaba esa fecha, antes de amanecer, todos tenían preparados los mulos con las albardas para salir rápido nada más echar el bando y llegar los primeros “al tajo”.

         Se tendían en la eras al Sol y cuando estaban bien secos se  guardaban en las cámaras junto a las vainas de las judías o bajocas. En el invierno se cocían con remolacha o patacas  y ese era el pienso que se les daba. Hoy nadie los recoge, mi padre dice que en el año 1962; cuando se bajó a Utiel, aún se recolectaban.

  LAS   BELLOTAS

     El manjar más exquisito de los cerdos eran las bellotas.  Generalmente  dos meses antes de la matanza se alimentaba muy bien a los cerdos que se debían de matar. Se les daba harina de cebada, maíz, remolacha, patatas , patacas, manzanas, bellotas,...

   LAS  MANZANAS

          En Campillos se cosechaban muchas manzanas, había gran variedad: Reineta, Espedriega, Francesa, Verde Doncella, Reineta Encarnada y Miguela.

         Venían de Valencia a comprarla, recuerda mi padre que en el año 1953 existían dos almacenes  el de la posada y el del Molino . El Sr. Oñate pagó a 1,60 pesetas el kg sin “destrío”  y a 2,25 con “destrío”; en este almacén hubo días que se pesaron 2 camiones, unos 52000 kg.

        Los manzanos no tenían enfermedades como ahora y por supuesto no se conocían los insecticidas.

       Desde  Los Jabielos, lindando con Alcalá de la Vega, a Peñarrubia estaban todas las huertas cultivadas ; y en todos sus correspondientes manzanos , había que ponerles empentas en las ramas para que no se rompieran ni tocasen en el suelo.

 

ANIMALES SILVESTRES  

Parece mentira que habiendo menos  personal en Campillos haya menos animales silvestres como: cuervos , urracas, picarazas, buitres, águilas, y milanos hoy apenas se observan por el campo.

    Cuando moría alguna res acudían como moscas los buitres y las águilas; estos eran los primeros que comían los demás estaban esperando que se marcharan para comer ellos.  

Otro dato curioso es ir por algún camino y no ver un lagarto o serpiente, antes las podías ver cruzando la carretera , en los caminos y en las huertas.

Los lagartos tenían en cualquier pared o piedra gorda su madriguera.  

El jabalí no se conocía y en pocos años se ha poblado el término; si se sigue así habrá que dejar de cultivar tanto en la Vega como en las huertas porque lo que no se comen lo estropean de tal manera que no dejan nada que se pueda aprovechar. Hace honor el refrán:

        “ Haces más mal que un gorrino suelto”.  

Los cuervos y las urracas hacían mucho daño porque se comían buena parte de la  cosecha de maíz. Para que no se propagaran el Ayuntamiento pagaba 3 ptas por cada nido y  5 ptas  si los nidos llevaban las crías y algo de plumas.

Se decía que sacando solamente los huevos estas aves volvían a anidar, sin embargo, llevándose las crías no hacían otro nido ese año; por eso existía esa diferencia de pago (tener en cuenta que en esa época un jornal era de 10 a 12 pesetas, es decir 7 céntimos de EURO).

 

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